-Repete-

Fotografía obra de Génesis Pérez. 

No espero nada con esto, sino darte las gracias de antemano.

Porque dejé la pintura que hacía a medias, sin los colores que quería que vieras.

Entonces solo me quedan estas palabras negras para dar una última confesión.

Todo termina siendo nada y esa nada es lo único que me rodea.

***

-Preludio de algo bonito-


Fotografía obra de Génesis Pérez. 

Ella aparece en esa habitación alejada del mundo, de la realidad, de cualquier elemento que pudiese alterar aquel escenario. Yo la estaba esperando con el corazón en la mano, sin poder disimular mis ansias profundas porque su ser atravesara el lumbral de la puerta. El espacio parece un sueño, uno que no pretende nada más sino ser el santuario de tanto sentimiento encontrado en un mismo punto. El tiempo no podría ser mejor: una tarde de clima londinense que aparece con nubes grises desde las ventanas, con un invierno que trae frío y las ganas de ser abrazado para calentar el alma. Ideal, como una fotografía con perfecta composición. Yo viéndola, Ella respondiendo la mirada. Todo con el gris del clima, y al mismo tiempo, lleno de color por la emoción.

-Más normal de lo normal-



Fotografía obra de Alberto Rojas. Fuente Original: Caracas Shots

Quisiera que esto sonara como una canción, como una que pudiese gustarle de inmediato a quien la escuche No se puede, igual eso no evitará que esta cosa sea redactada por mero capricho. Yo que soy más normal de lo normal, que no tengo mucho para sacar a relucir más que esta sonrisa que intenta constantemente no titilar. Yo que no pude evitar este destino lleno de sueños e ilusiones, lleno de estrellas que brillan para que no me pierda durante la noche. Yo que no puedo si quiera disimular lo que siento y termino por delatar hasta las siluetas más finas que se dibujan en este corazón. En fin, yo no podría vivir sin disponer de un tiempo para apreciar la ciudad desde alguna terraza. Siempre he creído que los detalles pasajeros y casi imperceptibles son los que nos hacen grandes.

-Herencia de arepa-

Fotografía obra de Génesis Pérez. 

Ya no recuerdo mucho las cosas de mi niñez, mi memoria (al igual que tantas otras cosas en mí) no funciona muy bien. Solo me quedan vestigios borrosos de esos años pasados, vestigios que narran caminatas libres por calles seguras, sin miedo en el aire, sin nerviosismo en el andar. También aparecen sonrisas generadas al sentir una vida menos injusta, menos difícil, sin tanta agonía. Eso ya es pasado, ya es parte de ese conjunto de visiones que a veces pasan de visita por nuestra conciencia, pero que para nada tienen que ver con la realidad. Todo cambió y empezó a empeorar en algún momento de la línea de tiempo. Ahora, ese escenario también comienza a transmutar. En este momento todos hemos salido a la calle y lo que se ha mostrado es nuestra propia ciudad. Esa que nunca se fue, que solo estuvo secuestrada por la violencia y la inseguridad, por aquellos demonios que ya hoy se enfrentan con la esperanza y la voluntad de cambiar las cosas para bien.

-En memoria de otro ignorado-


Fotografía obra de Alberto Rojas. Fuente Original: Caracas Shots

Al fin despierta y lo hace justo en el momento más bonito de su sueño. Entonces la realidad parece un martirio al reconocer que en ella no podrá tener lo que solo el mundo de Morfeo ofrece. Bostezando se levanta, camina hasta el baño y se mira en el espejo. Algo ha ocurrido en él durante el trascurso de esa madrugada. Su expresión así lo delata. Parece más viejo aunque su edad diga lo contrario, muy cansado aunque apenas esté despertando. Quizás tanta adversidad le ha pasado factura, por lo menos así lo demuestra su reflejo matutino.

-Abandono Park-

Fotografía obra de Mariangela Venutolo. Fuente Original: Flickr

Qué raro estar sentado en un parque al que ya nadie viene. Hasta  la costumbre de estar entre árboles alejándose un poco de tanto edificio se ha perdido. No sé el porqué de esa afinidad de los humanos por lo que se considere anormal, pero siempre terminamos buscando dicho factor. Entonces eso es lo que hago ahora, ser diferente a todos los demás. De eso se trata ir hasta un sitio como este a sentarse en un banco que lucha por sobrevivir entre maleza que ya ninguna persona quiere cortar, mirar las nubes pasar y encontrarse con uno mismo por un rato. Eso ultimo apenas lo intento porque mi interior no se quiere dejar ver y mi corazón se ha vuelto un laberinto cuyos pasillos ya no son recorridos. Lo que sí logro es quedarme aquí en silencio, sin pensar mucho, sin prestar atención a nada.  Momentos así también son necesarios, sobretodo, entre tanto ruido de ciudad.

-Cada palabra de aliento-

Fotografía obra de VARL Photography.

Una de mis más grandes amigas tiene lo que a muchos nos falta: optimismo. Parece mentira que hoy en día ese elemento parezca extraño, como si estuviese en peligro de extinción. Sin embargo, mi amiga lo tiene, no sé cómo pero realmente logra generarlo desde las profundidades de su Ser. En esta época en la que nos tocó nacer y que se muestra como la mayor de las quimeras, ella continúa argumentando que todo mejorará. Me parece increíble que salga con esas cosas, todos tenemos clara qué clase de realidad nos tocó vivir a los de nuestra generación. A veces creo incluso que todo lo dice con cierta inocencia. Nada de eso, sus palabras transmiten verdadera convicción, pero sobretodo, irradian esperanza.