- El cliché de los finales felices-


Fotografía obra de Alberto Rojas. Fuente Original: Caracas Shots

Esto comienza casi al final. Me refiero a ese momento en el que el protagonista está a punto de sucumbir ante el clímax y antes de llegar al desenlace. Así me encuentro ahora mismo, saturado de desilusión y pérdida; en una condición patética. Esta historia sale de lo convencional, en tal caso yo no sobreviviré, mi cuento terminará sin ese “y vivieron felices para siempre” que todo el mundo espera y que los buenos haters tanto detestan. Cuando eres protagonista y has llegado a este punto, revisas tu existencia en retrospectiva.

-Verdades sobre Café y Arepas-


Fotografía obra de VARL Photography.

Esta vez haré algo distinto a lo que publico normalmente. No se trata de un Recuento (estos se realizan el último día de cada año), sino de una Entrada para que quienes leen lo que escribo conozcan algunos detalles de lo que significa Café y Arepas. Esto último teniendo en cuenta que soy muy malo con las explicaciones concretas, pero a la vez que me esfuerzo por lograr que los demás entiendan de alguna manera mis tonterías. Dicha esta cuestión de antesala, se puede empezar.

-El Audiovisualista-


Fotografía obra de Celso Emilio Vargas Mariño

El tipo ha decidido hacer una película. Conoce ya los planteamientos técnicos sobre la estructura del guión, la correcta iluminación del espacio, la fotografía, la musicalización, etc. Por fin ha dado el paso desde lo etéreo de sus ideas increíbles hasta la realidad del lente de la cámara. Lo que sigue entonces es el infinito a la disposición de ser captado, es la esencia de lo audiovisual llamándolo a que inmortalice su historia.

-A Ti mismo-


Fotografía obra de Génesis Pérez.

-Bueno, no te puedes llegar a quejar si lo que tienes ha sido gracias a Ti mismo, el problema no es el problema, sino ese  Ti mismo que también lo buscó... No, no quería que lloraras, vamos no lo hagas. Si te hace sentir mejor, no todo ha sido tan malo ¿sabes? Date cuenta, por lo menos Ti mismo tuvo libertad y te la regaló. No sufrió de enfermedades vinculadas al miedo o a los domingos que anhelan vivir otras vidas. Te acompañó llevando lentes oscuros de noche para que no te traicionaras al dejar de hacerlo por vergüenza. Ti mismo te dijo que no importaba hacer cosas que los demás no, que el limbo sigue siendo el mismo para quien es diferente. No te dejó cuando estabas solo, cuando ya no querías buscar a nadie y la dinamita que yacía en tu pecho quería detonar. Peor aún, tú deseabas sentir esa explosión, sentir que todos tus martirios se irían al fin porque ibas a estar muerto. Ti mismo no llegó para darle equilibrio a tu mundo, sino más bien para que tú lograras restarte desequilibrio. Te quiso, te prestó atención cuando nadie más sabía de tu existencia, creyó en tus tonterías y rió contigo ante las hambrunas lejanas a las quincenas. Te abrazó cuando te robaron la ilusión de superar lo insuperable. Nunca mintió ante cada uno de tus defectos, te los dijo y fue muy sincero, más de lo que hubieses querido. Ti mismo, ese Snoopy compañero que aparecía a tu lado siempre. Cantó contigo a la medianoche con una botella de ron en la mano porque la chica que querías había decidido buscarse otro. Y ahora estás triste porque ya no está, porque no volverá. Lo que extrañas no es a alguien más , sino a un pasado que ya no es tu presente. Tú eras Ti mismo, y ya no lo volverás a ser jamas. Solo te restará hacerte amigo de tus nuevos Yo, esos que llegarán para suplir el puesto vacío. Acuérdate de Ti mismo, gracias a él eres lo que serás.