-Los seres que somos-


Fotografía obra de VARL Photography.

Nosotros somos lo que quedó. Aquello que los años y sus efectos hirió pero que no pudo matar. Somos una nueva generación. Un mazacote de  culturas, de ideologías gritonas, golpes y vergüenza. Somos animales sintéticos buscando nido. Pero también arquetipos industriales, mecánicos, que funcionan con el hidrocarburo que esta tierra escupe.  Fuimos creados y abandonados por una civilización anterior que soñó igual que nosotros con algo distinto, con cambios sociales. Somos su resultado imperfecto, lleno de averías y fallas, pero tan insensatos como para continuar creyendo en nosotros mismos. Somos, lo admitimos, un error de la historia que busca autocorregirse.


Por eso muy poco importan nuestras quimeras. Importa la causa de buscar felicidad antes que nada. Y aunque sabemos bien que intercambiar un plomazo en la frente por un teléfono rompería el hilo que nos ata a este mundo, somos caribeños muy tercos que luchan en contra de su destino. Mientras acecha la injusticia, el hambre y los escalofríos. Nada de eso vale cuando se continúa con la esencia que paradójicamente se heredó de esta realidad. Odiamos la desesperanza, aunque en ella hayamos jugado desde niños. Preferimos gritarle a las amenazas que nos rodean porque no son mayores que nuestras ganas de mejorarlo todo. Entre problemas vivimos, pero somos la solución. Entre sombras caminamos, pero no nos detenemos. Sin detenerse, sin mirar atrás, sin olvidarnos como nos olvidaron.

Esta que debe ser alguna prueba divina o extraterrestre. La superaremos. Le cantaremos al alba nuestras verdades. Seremos libres, y si no existe tal concepto, la libertad, la inventaremos también. Porque nosotros somos lo que quedó. Y quienes dejarán algo también.