-Por siempre fatal-


Fotografía obra de Génesis Pérez.

Volví a escribir por miedo a mirar atrás, por ganas de huir de todo lo que me pasaba. Lo hice cuando mis alas se quemaban y caía al vacío. Después de llorar más de lo que mis ojos podían resistir y resistiendo para no llorar un poco más. Luego de perderme y olvidarme, escribí para salvar algo en medio del desastre natural que estaba azotando mi vida. Para tener calma entre tanta rabia y desespero. Para recuperar la libertad y el amor que me habían quitado.


-La terquedad de los salmones-


Fotografía obra de Efraín Rivera.

Tener esperanza llega a ser un acto de rebeldía, eso lo entendemos muy bien en Venezuela. Entre colas por comida, delincuencia a la cual esquivar, inflación desmesurada, y todas las otras cabezas de la hidra, creer en el presente y en el futuro de este país amerita oponerse al pensamiento colectivo, ese que está cansado, herido, con ganas de salir corriendo.

-Motivación desmotivada-





Fotografía obra de Juan Mattey. Fuente original Flickr


Sala de conferencias. 7:05 pm.

He tenido suficiente tiempo para pensar en los acontecimientos recientes. Quizás por eso es que he dejado de preguntarme qué estoy haciendo con mi vida para empezar a peguntar qué es lo que está haciendo la vida conmigo. Buenas noches señoras y señores, sean bienvenidos.


-Es que somos dramáticos-


Fotografía obra de VARL Photography.

-Tengo muchas cosas para decir y no sé por dónde empezar…

-Entonces empieza por el final.


-Ese amor-


Fotografía obra de Alberto Rojas. Fuente Original: Caracas Shots

Al carajo la autocensura.
Hablaré de lo que quiera porque esta voz me pertenece.
Hablaré de ti porque también, de alguna forma, sigues siendo mía.
Al carajo todo lo que uno se debería callar en momentos como este.

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