Recuento mental, escrito y tarareado [2016]





-Perdido-


Fotografía obra de Juan Mattey. Fuente original Flickr

Me metí a mi cuarto y le subí a la música. Me sentí extraño en aquel sitio tan común, como un invasor de otra vida. Y llegó la furia y la rabia y todas las quimeras de una personalidad difícil. Caí de rodillas ante el peso de mis hombros, comencé a gritar pidiendo luz, comencé a llorar buscando respuestas. Y nada llegó, estaba solo. Me estrujé la cara. Odiaba tanto aquella situación como me odiaba a mí mismo, a mis defectos, a mi terquedad, a los días de febrero que no volverían. Entonces la canción que sonaba llegó al clímax y yo grité como nunca sin miedo a que despertasen los vecinos, con los ojos cerrados y el alma queriendo salir. Para cuando terminé el grito de animal herido llegó el silencio y la sensación de estar volando. Abrí los ojos y vi que me rodeaban estrellas, mi cuarto había quedado atrás. Estaba a universo abierto, con planetas rodeándome, sin tiempo rigiéndome ni la sociedad a la que había pertenecido. Tenía frio y calor al mismo tiempo. Si existía la matrix realmente, ya no estaba en ella. Este era el plano real, verdadero, aquel al que había llegado por el impulso sincero de estar más perdido que lo normalmente perdido. Mi vida había renacido sin morir. Pero volví a cerrar los ojos y aparecí nuevamente en mi cuarto. Estaba amaneciendo y mi teléfono sonaba. Contesté sintiendo aún el sabor a supernovas en la boca. Era ella diciéndome que nos viésemos en un café, que deseaba hablar.

- Sesiones de desperdicio-


Fotografía obra de Génesis Pérez 

Odio con toda mi alma este sitio. Odio el diván en el que me acuestan y el techo que tengo que ver durante una sesión de dos horas cada jueves. Odio el asqueroso cliché de la pregunta: “¿Y eso como te hace sentir? Pero sobre todo, odio las respuestas que voy dando. Siento como si me fuese destilando cuando digo razones, detallo sentimientos e intento explicar ideas. Odio la fragancia de años pasados, de nostalgia y sollozos, esa que también tiene este consultorio. Incluso creo que huele a ojos caídos, a brazos cruzados. Huele a vacío e intentan disimularlo con incienso de mandarina. No lo logran, solo me enojan más. Y al frente tengo aquel tipo preguntando cosas, queriendo que yo me entienda, que busque mi redención. No quiero entenderme ni que nadie lo haga, tampoco busco salvar lo insalvable. Esto es una perdida de tiempo, una que me cuesta demasiado dinero. Solo me sirve para retornar a mis instintos más básicos, a la furia. Remonto a las peleas del colegio, a los sudores del mediodía, a gritos con mis papás, a traumas por mi aspecto, por ser diferente. Pero voy más atrás en el pasado, a cuando estaba en un vientre y tenía tiempo para pensar. Ahora apenas tengo el suficiente para despensar. Sigo yengo más atrás, más lejos, una célula, una esperanza, luego todo negro. Y… una luz. Abro los ojos y veo el sol que llega desde la ventana. El señor Marcano me pregunta si me ha servido pensar en mi niñez. “Sí, creo que ahora entiendo que no todo es culpa mía”, le miento. “Oh, muy bien, hemos avanzado mucho hoy”, me miente. Y pienso antes de salir que si hay una realidad más dura que ser una persona depresivo e irascible, es tener que lidear con los depresivos y los irascibles. Los psicólogos solo aparentan ser jarrones vacíos que escuchan y luz de faro que guía. Tienen paciencia, son ocurrentes. Me da un poco de lástima, solo eso, aunque no tanto como la que me doy a mí mismo. Por eso me levanto, salgo del despacho y camino hacia la tarde. Cruzo la calle y, al volver la rabia, me volteo hacia la oficina del señor Marcano nuevamente. Tomo una piedra y se la pego en la ventana. Solo en ese momento me siento mejor. Mucho mejor.


-Para mí, con desprecio-



Fotografía obra de Génesis Pérez 

Extraño mi carácter.

Extraño mis palabras.

Lo que antes era para mí mismo, lo que dejé ir.

Las cosas que me alegraban, cómo miraba el mundo.

-Cuento de un muchacho que camina por Alta Vista-


Fotografía obra de Juan Mattey. Fuente original Flickr

Comprando una teta de jobito en la Plaza del Hierro, el vendedor me anuncia: “Son cien bolos, llave”. No se ve ninguna llave en el lugar, tampoco alguna cerradura, pero le respondo “gracias, papá”. Le entiendo y me entiende y ambos seguimos adelante. A lo lejos se ve la rueda de la fortuna de Alta Vista, continúa girando aunque hayan pasado muchos años desde que la feria cerró. Todo tan nostálgico, tan pasado. A esa gran noria la mueve el viento, el mismo que se respira en los grandes hornos de Sidor, en las celdas de Venalum o el ferrocarril y los buques de Ferrominera. De Alcasa es la plaza por la que ahora camino. Y de quién sabe quién será esta tierra que piso. Será de los que la habitaron por primera vez, de los que la independizaron, de quienes plantaron sueños en ella, o simplemente de todos aquellos que la hayan pisado alguna vez. Quizás no sea de nadie, quizás sea de sí misma. Del perro con sarna en el lomo que busca comida en la basura, del niño descalzo en el asfalto ardiente que hace malabares con limones, del vagabundo delirante que pide algo de dinero asegurando que no será para droga. De quién es esta tierra, me sigo preguntando, mientras avanzo, mientras voy a la altura de la carrera Tocoma en el centro de Puerto Ordaz, ciudad cuya pertenencia ahora intento descifrar.


-Solitude-



Fotografía obra de Juan Mattey. Fuente original Flickr

El día que te fuiste me convertí en una palabra: solitude. Significa “soledad” en latín, escogí esa traducción intuyendo que solo una lengua muerta podría expresar mi estado tras nuestra separación. Me sentía como una hojita seca cayendo de un gran árbol en el otoño, poco a poco, pero inevitablemente hacia el suelo. La geografía de Puerto Ordaz no conoce el otoño pero sí es una ciudad de solitude, yo soy uno de sus ciudadanos destacados desde que nos despedimos en esa estación de exilio a las 10:22 de la noche. 

-Cuento de cuarto-



Fotografía obra de Génesis Pérez 

Tuve un sueño esa noche y cuando desperté solo pude pensar en cambiar mi vida. Así de simple llegan nuevas determinaciones, con alarmas del destino que creemos entender. Sean correctas o no, las seguimos hasta el final, como yo esa mañana nublada en la que decidí no ir a trabajar, alejarme del mundo y encontrarme con nuevos yo.

-De palabra y ron-


Fotografía obra de Juan Mattey. Fuente original Flickr

Soy un hombre de palabra y por sobre todas las cosas protejo la libertad. Mi carácter radica en ese tipo de convicciones, las que creo, las que elijo; pase lo que pase seguiré así.  No lo digo para intentar convencer a nadie, menos aún a mí mismo.  Sino más bien para que me escuchen mis bisnietos, para que la historia del mundo sepa que soy valiente. Aunque no sea perfecto,  aunque me haya ido al infierno para resolver incógnitas y haya regresado con más preguntas. La experiencia me dejó tambaleándome y con aliento a licorería.

-No entiendo nada-



Fotografía obra de Alberto Rojas. Fuente Original: Caracas Shots

«Al final de cada reflexión solo puedo concluir que no entiendo nada», piensa Carlos Márquez yendo al trabajo en un autobús de la gobernación. Hace cinco meses tuvo que vender su carro para pagar un dinero que había adquirido de prestamistas pelígrosos. Pero esto no se trata de eso. Trata de que son las 5:59 am, ya no tiene comida en la nevera y en la radio del vehículo empieza a sonar el himno nacional.

Lorenz y su Calzadoterapia



La calidad denota talento, esfuerzo y dedicación. Creo que eso fue una de las primeras cosas que pensé al ver los vídeos de Lorenz Wiedenmann en su canal de Youtube. El título de este es Calzadoterapia y delata de qué trata la propuesta. Sí, son vídeos dedicados al calzado en general, sin embargo, la forma en la que se presenta el contenido es cautivadora. Para mí, que soy un sneakerhead, es un placer relatar en este capítulo de Elucidario 2.0 todo acerca de este proyecto.

- Resolución de asalariado -


Fotografía obra de VARL Audiovisual

Cerca de la ventana de mi oficina hay un florero con una matica que crece a duras penas en aquel ambiente artificial. Gracias a la semiosis ilimitada (la condición humana de que un pensamiento de nacimiento a otro), el ver aquella matica me lleva a pensar en nosotros. Creo que somos iguales a ella: intentamos sobrevivir, crecer, buscar incansablemente un poco de luz. Quizás la semejanza no sea muy inteligente, esto es lo que pasa cuando mi jefe se va toda la tarde y tengo tiempo de parar el trabajo, los papeles, el piloto automático que la monotonía le da a mi vida; y, como dije, pensar.

-Declaraciones sobre la nevera-


Fotografía obra de Alberto Rojas. Fuente Original: Caracas Shots

Esto que escribo ahora viajará a través del tiempo, se unirá a las inmortalidades del mundo y trascenderá entre los recuerdos colectivos. Será así con el fin de dar con tus pestañas onduladas, querida mía, y que puedas ver por ti misma el tipo de amor que has creado. Dirás que soy exagerado, pensarás que es otra de mis locuras, sin imaginar si quiera en la forma en que me vibran las manos cuando me hablas, por ejemplo, o la muerte disimulada a la que llego al hacer el amor, cuando me dejas crear universos por estar dentro del tuyo. Por eso mi suerte me tiene sin cuidado, si lograré algo en esta reencarnación o cederé a la pena cualquier mañana; importa más que estés aquí y ahora. En estas coordenadas exactas de destino, en este cubículo del planeta en el que compartes sillón conmigo, tertulias o desvelos cuando no queremos dormir.

Me haces bien, lo sabes. Me gusta pensar que yo a ti también, que merezco tu amor. En él soy libre y me refugio incluso de mi mismo cuando ya no puedo soportarme, cuando pierdo la fe y mis alas se queman cerca del sol.  Cuando mis esfuerzos parecen no tener sentido y me siento inútil. Así soy, lo sabes; así soy y no te importa porque me quieres. Eres la razón de que, en la angustia que significa esta Ciudad Gótica, yo sea un justiciero nocturno, pero tú quien me salve.

El sentido de esta nota es para recordarte cuánto te quiero, para declararte algunas de mis necedades intensas, y, sobre todo, para decirte que salí a comprar algunas cosas a la panadería. Tenme paciencia. 

-Diphysa punctata-


Fotografía obra de Juan Mattey. Fuente original Flickr

Viejo canoso en sillón acolchado.
Habla a la cámara.
Comienza la grabación.

Accedí a hablar por este medio porque Federico Villegas, un gran amigo, me pidió unas palabras que inspirasen a la generación actual de artistas. Bueno, al fin no me negué, uno debe dejar de ser terco de vez en cuando. Por eso estoy aquí con ustedes. Mi nombre es Mauricio de la Parra, muchos dicen que soy artista, yo solo aseguro que tengo sesenta y tres años.

Teaser #3 | Into The Blue | Julian y Jackeline Frye


Teaser #2 | Into The Blue | Aarón

Teaser #2 | Into The Blue | Aarón


Teaser #1 | Into The Blue | Ignacio


Into the Blue




Cierta noche, mientras la 2da edición de Cineditar se llevaba a cabo, John, Alexandra y yo conversábamos sobre lo increíble que sería hacer un cortometraje de ciencia ficción. Varios amigos se unieron a la idea y con mucho entusiasmo comenzó a desarrollarse lo que hoy en día es Into the Blue, una obra audiovisual hecha con amor y bastante pasión por los extraterrestres.

Es el primer cortometraje en el que participo como co-guionista y la emoción por semejante reto es grandísima. Además tendré el placer de interpretar un papel en la trama y eso hace que la experiencia sea aún más increíble.

El estreno de Into the Blue será en el mes de Septiembre. Mientras tanto, estaré publicando los teasers que han sido realizados para presentar a los personajes de esta historia.

Para saber más sobre este proyecto los invito a seguir la cuenta en Instagram y a suscribirse al canal de YouTube

-Cuando el bosque golpea-



Iba caminando por la calle y pasé junto a un andamio que estaban utilizando para pintar una pared. Desde un 2do piso me cayó un balde de pintura que me golpeó en la cabeza. Al menos la pintura que tenía era verde; una amiga dice que el verde significa renovación. Ella tiene descendencia esotérica, ya saben, de esas personas que ven cosas en la borra del café y botan el líquido que han preparado, aunque eso no sea importante, yo le creo.

El cuento de El Cuaderno que huele a polvo



Pronto será publicado mi nuevo libro, el 4to que he escrito. Eso, además de ser una bendición, significa el clímax de la temporada 2014- 2015 de Café y Arepas. Hasta que eso sea un hecho, quiero mostrar este micro documental realizado por Varl Audiovisual, mi gran amiga y eterna compañera de ocurrencias, en donde se echa el cuenta de "El Cuaderno que huele a polvo", mi primer libro impreso. Fue realizado en enero del corriente año, espero que les agrade.

Las caricaturas de Ilde



En la versatilidad del talento venezolano nuevas formas de expresión son exploradas por quienes buscan mostrar ideas y comunicar mensajes. En esta edición de Elucidario 2.0 tengo el placer de hablarles de las caricaturas del buen Ildemauro Márquez, un diseñador guayanés que apuesta al humor como el medio más eficaz. Ilde.design es su proyecto y esta su historia.

-Un poco más-




Fotografía obra de Víctor Alfonso Ravago.

Sin límites comienzan las anhelaciones y se despliegan los navíos que se esconden en los ojos. Para soñar, para vivir, para ser eternidad. Sin límites pasamos a ser poesía en la poesía del mundo. Buscando momentos, como un loco de la noche y del día, del otoño con olor a canela. Para tener algo más que el todo, menos que la nada y cualquier otra cosa. Y llenarse de fuerzas a pesar de la crisis, de lo dura que es esta lucha, de que provoca llorar desmedidamente. Pero también creer en el amor visceral y en que cualquier día es bueno para morir porque hay libertad. Que no importe que el vaso esté medio vacío, medio lleno o que ni siquiera haya vaso. Ni tampoco que el tiempo se vaya del reloj sin volver jamás. La verdadera razón de este vibrar de piel se centra en el preciso instante despejado en donde las estrellas se alinearon para permitir trascender. Para que no haga falta ningún otro límite. 



Mi tributo a una película que quiero mucho: Annie Hall. Además de escribirla y dirigirla, el gran Woody Allen la protagonizó junto a Diane Keaton. Fue merecedora de cuatro premios Óscar en 1978 y su guion fue elegido en 2015 como el más divertido de la historia, galardón otorgado por el Gremio de Escritores de América.


-El Pequeño Idilio-



Fotografía obra de Juan Mattey. Fuente original Flickr

Queriendo llegar a la luna se le ocurrió construir edificios muy altos. Arena, piedras, metales y vidrio fueron uniéndose bajo su dirección para lograr la meta. Pero no alcanzó no lo alcanzó con el primer intento, ni el segundo ni con los que siguieron. Al tiempo una gran metrópolis se erguía sobre la planicie árida que antes había. Llegaron pobladores desde tierras lejanas para ocupar las edificaciones y hacerlas su hogar. Frustrado, él se fue a vivir a la cima de un cerro; allí se quedó viendo estrellas adornando al satélite que quería alcanzar. Dejaron de ser construidos nuevos rascacielos y en la gran metrópolis la gente fue olvidando  que un solo hombre había creado todo aquello.


La segunda temporada de Baluarte

Baluarte es la iniciativa fotográfica que comenzó John este año buscando resaltar la masculinidad en todos sus matices. La primera entrega contó con 11 participantes con los cuales se lograron sesiones increíbles, genuinas y frescas. Ahora con el comienzo de la siguiente etapa se abren nuevamente las puertas para todas las personas que quieran ser parte de Baluarte. Anímate y contacta a John si te interesa.

-Inmorial vie-


Fotografía obra de VARL Audiovisual 

El tiempo se va deteniendo y no es una sensación. Puedo ver incluso el respirar exagerado de las personas que me rodean. La señora de sesenta años, la muchacha que mastica chicle, el hombre del bigote negro, son los que están más cerca de mí en este momento. Se mueven lentamente mientras la pistola del malandro me apunta.

-Volando en sincronía-


Fotografía obra de VARL Audiovisual

Aquí está mi paz. Así de simple. En este cubículo del mundo se encuentra lo necesario para que yo instale un tipo de armonía con el cosmos. Estoy cómodo y no busco nada más. Como si en mitad de la tormenta haya llegado la calma, la mía. Esa que inventé porque la que venden en los comerciales de televisión son de plástico, genéricas y se dañan rápido. Esa paz que alcanzo mezclando grama recién cortada, tierra negra y el olor de la mañana. A la que le puedo agregar amigos del alma, o la soledad más solitaria. En la que disfruto de las cositas pequeñas que me va desvelando la vida. Sin andar mucho, sin parar tampoco, sabiendo que todo llegará cuando deba. Incluso la muerte, incluso lo triste, incluso los cambios en el devenir del destino. Porque esta paz de la que hablo no es plenitud constante, tampoco un estado superior. Esta paz es particular, diferente, muy propia. Consiste despertar, vivir y soñar con la misma alegría de cuando era niño y jugaba carnaval en la calle, de cuando era joven y viajaba de aquí para allá, de cuando por fin llegué a esta edad y me descubrí en mi lugar favorito. Cuán simple puede ser la alquimia de la felicidad, se trata de disfrutar y seguir buscando más arriba. Como este espacio que es mi sosiego y que solo consta de un campo de fútbol en el que puedo volar libremente. Después de todo, qué más puedo pedir siendo un caballito del diablo.

-Martillando letras-


Fotografía obra de VARL Audiovisual

La verdad es que ya no escribo y de eso es lo único que puedo escribir ahora. De cómo llego a la casa después de trabajar, de cómo me siento en el escritorio con la ilusión de que algo aparezca y me veo a mi mismo externamente quedándome callado, sin hacer ningún movimiento, sin sacar palabras o ideas frente al computador. Pero la terquedad heredada de los abuelos vuelve a uno cada que se le antoja intentando cambiar las cosas para nuevos resultados.


Es la primera vez que comparto algo como esto. Es un vídeo que hice durante un viaje que VeroJohn y yo hicimos recientemente desde Puerto Ordaz hasta Caripe. Espero que les guste y se casen como nosotros con ese bonito pueblo venezolano. 



-Lo siento, pero no-


Fotografía obra de Juan Mattey. Fuente original Flickr

No creas que es amor
a pesar de que te piense todo el día.
A pesar de que al cerrar los ojos vea los tuyos
o de que escriba tu nombre al revés intentando conocerte más.
No pienses que es cariño lo que te tengo,
incluso cuando percibas que es el cariño lo que me esté sosteniendo.
No te extraño, no te pienso.
Y eso pienso mientras siento cuánto extraño.
No es cariño, me repito.
Y lo repite también mi corazón enajenado.
Yo soy un tipo duro, un lobo solitario de la noche fría.
Por eso no siento calor,
aunque tus abrazos me envuelvan en candela.
Por eso no creo en las otras vidas,
aunque al final de ti haya muerto y revivido.
No creas tú que esto es amor, amor mío,
lo que acciona el vacío que siento cuando te vas,
el temblar de mis manos cuando me hablas
o las ansias de que no cuelgues el teléfono.
No lo es y te advierto,
que no juegues a sentirlo,
porque el amor cuesta muy caro en esta vida con inflación.
Porque al final estaremos yéndonos igual de solos que como llegamos.
Y debido al miedo a perderte y a que la melancolía llegue,
prefiero no admitir que me he lanzado por el barranco de tu boca
mientras te sigo besando con los ojos cerrados.
Mientras te tomo de la mano al caminar por el parque,
te escucho el corazón desde lejos
o te sigo diciendo que lo siento porque esto no es amor.


[La fotografía conceptual de Víctor Rodríguez]

Hace poco más de un año tuve la oportunidad de escribir sobre Víctor Rodríguez, un joven escritor y estudiante de Comunicación Social mención Artes Audiovisuales inmerso en el arte y en diferentes formas de expresión como la actuación y la fotografía. Recientemente Victor ha incursionado en la fotografía conceptual demostrando una vez más su talento y creatividad.


-Chacra sincero-


Fotografía obra de VARL Audiovisual

Estoy sentado sobre la cama en posición de flor de loto aparentando que sé lo que hago. Los ojos cerrados. Los dedos indice y pulgar de ambas manos tocado la yema del otro. La verdad es que nunca se me ha dado meditar ni ninguna de esas excentricidades. Tengo demasiado mundo en mí como para intentar alcanzar lo astral. Demasiado peso en los hombros y días difíciles en los parpados.



No puedes perderte la presentación musical de Ángel Strife, Carlos Linares y Jorge Herrera este jueves 23 de junio a partir de las 9:00 pm en el Porto Fino Bar & Lounge. Te espera una noche cargada de mucho talento venezolano.

-Mis confesiones sobre tinta-


Fotografía obra de VARL Audiovisual.

Parte I

La sensación de tener una hoja de papel en frente es curiosa, a veces se puede intentar describir, otras uno se limita a quedarse callado buscando palabras sinceras. «Es bonito», «es complicado», «es un misterio». Y tantas formas de colocar un calificativo a lo que se siente teclear cuadritos encima de un rectángulo virtual o redactar en el cuaderno con una letra que se resistió a la dictadura de las caligrafías. Escribir es ser libre en un nuevo encierro. Sin saber muy bien lo que se hace pero reconociendo que se está demasiado atado al proceso, como si fuese una segunda respiración de la cual dependemos para continuar en este mundo.

La ventana en Youtube de Mariana Clavel



Iba en un bus por la Carrera Tocoma de Alta Vista, eran más o menos las 6:30 am y la mañana estaba bonita. Saqué los audífonos, prendí la radio del celular y sintonicé una emisora de la capital. Entrevistaban a una youtuber que estaba dando mucho de qué hablar en la gran Caracas. Escuché con atención, saqué mi cuaderno y escribí el nombre: Mariana Clavel. En cuanto tuve una computadora busqué su canal. Mis presentimientos estaban en lo correcto, sus videos eran geniales. Hoy me siento muy contento de compartirles todo acerca de su vida y experiencia en Youtube.

Café y Arepas en Papel Literario


¡Otro sueño hecho realidad! Desde que era más chamo he sido un admirador de Papel Literario, el suplemento literario del diario El Nacional. Este no solo fue fundado por Miguel Otero Silva, uno de mis más grandes héroes, sino que ha sido desde 1943 una publicación central en la cultura y el pensamiento venezolano. Hoy me siento muy orgulloso de contarles que uno de mis escritos fue publicado en su portal web. Es para mí un honor y la alegría que siento es grandísima. Acá está el enlace para que quien lo desee pueda leer “Te lo prometo, humano”, el escrito en cuestión acompañado de la fotografía de mi buen amigo Alberto Rojas. Como siempre digo con estas cosas, gracias a la vida y a Dios por tanto. El cielo sigue siendo el límite.

-Papelito en la maleta-



Fotografía obra de VARL Audiovisual.

Dejó de llover, apenas sigue cayendo la garua y la ciudad está en su estado más vulnerable. Con carros que pasan salpicando los charcos y perros callejeros pasando frío. Con edificios nostálgicos que necesitan ser pintados y en la ventana de alguno estoy yo enviándote mensajes que espero lleguen. La cuestión es que hoy te vas del país, igual que tantos lo han hecho antes y tantos lo harán después. Te irás para siempre o para nunca y lo único en lo que puedo pensar es en las palabras correctas que puedan acompañarte.


-Sonar dramático-



Fotografía obra de Génesis Pérez

No quiero sonar dramático, no quiero sonar vencido.
No quiero sonar como suenan los que se han arrepentido.

Para ti, Ciudad Bolívar

John quiere a Ciudad Bolívar como yo a Puerto Ordaz. Porque somos unos sentimentales es que intentamos rendirle tributo a las ciudades en las que nacimos y sin las cuales no seríamos los mismos. Yo con lo que escribo, él con sus vídeos. Como este en el que tuve el placer de acompañarlo. Es una hermosa forma de celebrar los 252 años de la capital de nuestro estado. 



-Femme du feu-


Fotografía obra de Juan Mattey. Fuente original Flickr

Conocí a una mujer kamikaze como las que se encontraba Woody Allen. Fue en una fiesta de viernes en la que terminé por azares del destino. Desde que la vi llegar  supe que esa muchacha era el elixir del caos, una criatura problemática con pupilas incandescentes, palabras rebeldes y la promesa de estrellar su avión contra mi pecho.

-Hater profesional-



Fotografía obra de Juan Mattey. Fuente original Flickr

Pesimismo, tengo conocimientos en la materia porque trabajé en ese oficio mucho tiempo. Yo era de esos a los que nada les gusta y todo les sabe. Te diré lo que ahora pienso, simplemente no sirve para nada. Es un empleo que te va dejando solo, que cada mes te da un bonus salarial de soberbia y al final una liquidación de soledad. Está bien que sea así, los que nos desempeñamos en el área lo merecemos por no tomar las decisiones correctas. Mi trabajo era simple, criticar lo que tuviese a mí alrededor, quejarme constantemente de cualquier cosa (el sistema, la gente, el país, la vida), y tener la certeza de que las cosas saldrían mal o por lo menos no como mi ego demandaba. Mi cargo era analista de situaciones. Se trataba de decir porqué alguna fotografía era mala, enumerar los defectos de alguna banda de rock nueva, especificar las deficiencias catastróficas de algún escritor, criticar por criticar a las personas que estuviesen a mi alrededor. Será por eso que no me invitaban a los cumpleaños o a ver alguna película.

-Juntos en el 2023-



Fotografía obra de VARL Photography.

-Pero volvieron ¿no?, ¿quién iba a creérselo?

-Nadie lo haría. Más cuando las calles siguen llenas de polvo y todavía faltan bibliotecas públicas, pero lo importante es que ellos regresaron a este país.

Con cariño...


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-Santificados sean los OVNIS-


Fotografía obra de Víctor Alfonso Ravago.

Agarré mis cosas más importantes y las eché en un bolso. No era mucho, me había quedado con solo una tarjeta de crédito qué pagar y un divorcio por firmar. Puras vanidades de la vida, lo único que yo quería realmente, que necesitaba con todo mi corazón, era huir lo más lejos posible. Por lo menos hasta perderme de aquel apocalipsis que vivía en la casa.

Los de acá - Ep. 5: El Poeta


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Es todo un honor para mí compartir a través de este espacio el episodio número 5 de "Los de acá", el especial que Viva Pzo junto al equipo de Bocachico Agencia Creativa le regalan a nuestra ciudad y en el que retratan algunos de sus personajes más representativos. Este episodio en particular se ganó todo mi cariño desde el primer momento. Su protagonista es "El Poeta", ese viejito que nos encontramos en Alta Vista pero con el que no siempre podemos hablar. Gracias de todo corazón a quienes llevan a cabo la hermosa tarea de inmortalizar a Puerto Ordaz a través de su gente. 


-Valió la pena-


Fotografía obra de Juan Mattey. Fuente original Flickr

Me fui de tu lado para tomar la vida de los hombres del desierto, para vagar por inmensidades buscando aprender algo. O quizás fuiste tú la que se fue porque eres un pájaro indomable al que nada, ni siquiera el sentir, puede enjaular. Posiblemente nos alejamos ambos una mañana cualquiera. Sin saber muy bien qué sería lo que encontraríamos pero teniendo claro que no debía ser en donde estábamos, es decir, junto al otro. En este punto no importa quién dio el primer paso para irse, sino que no hayamos corrido para regresar.