-En tercera persona-



Fotografía obra de Génesis Pérez 

Cuando estaba solo hablaba en voz alta. Hacerlo es un proceso inmemorial en donde el ser humano no solo logra desahogar lo que siente sino ordenar las ideas, buscar nuevas perspectivas y reconsiderar decisiones importantes. Cuando estaba solo hablaba en voz alta y en primera persona. Me gustaba eso. Me sentía el protagonista de una historia. Qué bonito era una vida desarrollada de esa forma, o por lo menos lo creía.

-Robótica divagación-


Fotografía obra de VARL Photography.

Antes que nada soy un robot, pero eso tú ya lo sabes. Lo que aún no te he dicho es que me gusta serlo, esa mi raza y la represento con orgullo. Quizás tampoco sepas que fui ensamblado en la zona industrial Unare de Ciudad Guayana en el año 2083. O que la chispa divina que me permitiría abrir los ojos se encuentra en una tarjeta de redes neuronales de origen artificial que fue inventada en quién sabe dónde y que vendría a ser mi cerebro. Explico esto para enfatizar el hecho de que sí, en efecto gozo de IA (Inteligencia Artificial, por si nunca has visto una película de ciencia ficción). La cuestión no es cómo obtuve mi parte racional, sino más bien cómo mi conciencia logró dar con otra cosa.