-Séptimo aniversario-


Fotografía obra de VARL Audiovisual

Me gusta pensar en los efectos a tus causas en mí como una cosa mística, mágica. Es que yo, que soy un tipo solitario que no tiene muchos amigos ni ganas por conseguirlos, siento a tu lado la compañía de un estadio de futbol en la final del mundial. Es increíble, realmente increíble, la forma en la que modificas mi carácter complejo, tan lleno de inseguridades y altanerías; me desprogramas y cambias de eje con la sabiduría de tus consejos milenarios, palabras cariñosas y, sobre todo, una paciencia incondicional en medio de mi tormenta.



Eres un milagro, lo sé, lo siento, lo veo. Y tu llegada  a mi vida, la prueba irrefutable de que el destino también contempla a los pobres diablos. Por eso me resisto a mi naturaleza apocalíptica empeñada en destruir sus propios esfuerzos bajo el argumento de que no sirven para nada. Es que tengo el recuerdo nítido de cuando llegaste, sonreíste y creíste en lo que puedo ser. Me salvaste. Cuanto más lo pienso, más lo compruebo al ver en tercera persona el pasado.

Porque mi personalidad es traicionera. Un día pienso algo y al siguiente ya voy por una idea distinta; pero por ambas, en su momento, daría la vida. Tú tanteas la verdad entre mis acciones y descifras lo que realmente soy. Me conoces más que nadie y logras una conexión entrañable y compleja que me es difícil de describir. Pero lo intento, aun así lo intento, quiero explicarte todo esto porque en mis silencios encriptados se me puede pasar agradecerte, podrías llegar a pensar que no pienso en ello.

Cuántos mundos habrás recorrido buscándome. Cuántas vidas habré vivido antes de poder encontrarte. Cuánta cercanía, cuánto espacio entre los dos cuerpos, para finalmente llegar a este punto en el que estamos juntos. No revueltos, ciertamente, pero más juntos que muchos matrimonios. Aun cuando tú eres una alienígena libre y yo un nativo folclórico. Aun cuando tu raza ya ha alcanzado el don de la telepatía y yo apenas puedo sobrevivir al medio que me rodea. Aun cuando tú estás en un planeta lejano y yo en este pedazo de mundo abandonado. Aun con tantas cosas y quién sabe cuáles más, estamos. Tú para mí, yo para ti, por arriba, por abajo.

Creo que me he excedido esta vez. Se supone que iba a escribir solo una notica para las flores de nuestro séptimo aniversario. Ya va casi una cuartilla, pero me siento bien por siempre tener algo nuevo para decirte sobre nuestra historia. Espero que te gusten los girasoles de este año, creo que están muy bonitos. Nos vemos a las ocho en el restaurant, para agregar una nueva cena de enamorados a nuestra lista.