Vivir contigo el final


Fotografía obra de Juan Mattey. Fuente original Flickr

Esto es lo último que escribiré en la vida, lo último que intentaré. Y es tuyo, todo tuyo. Igual que mi esfuerzo, mis alegrías y  tristezas. Esta noche, que también será la última de mis últimas noches, te quitaré la ropa lentamente, cuidadosamente, minuciosamente. Te pediré que me desgarres la mía y que luego, estando desnudos y acompañándonos en nuestra soledad, nos acerquemos mucho, muchísimo, más no del todo, tan solo sintiendo lo tibio de nuestro calor corporal. Cerca, muy cerca, pero sin tocarnos, más bien oliéndonos: yo tus flores, tú mi café.


Cuando la madrugada se ponga azul, tomaré tu mano derecha y la pondré en donde creo que está mi corazón, lo sentirás latir y sabrás cuán vulnerable es mi vida, que puedes destruirme si quieres, que no me importa si lo haces. Diré cosas que nunca dije, cosas de amor y locura, de cuánto siento el haberte lastimado, que a veces quiero morirme y dejarlo todo pero no quiero dejarte a ti, no puedo dejarte a ti.

Eres quien decide. Solo te pido, Otoño, que continúes a mi lado en libertad, sin arrepentimientos ni dudas; si no es mejor que me abandones en la estación del tren de Bruselas y continúes adelante, que ahora mismo tiemblo por la idea y por el frío pero prefiero verte feliz en lejanía que encontrarte forzando amor condicionado.

La verdad es que tengo muchas ganas de llorar y quemarme entero mientras te abrazo. Esto es lo último que escribiré en la vida, lo último que intentaré, solo me importa dar con tu pulgar e insertarle mi beso, mirarte a los ojos y verte llorar- al menos por una vez en la vida verte llorar- porque sabes que es cierto, que lo que siento es real y solo tuyo, tuyo como mis árboles y el deseo que tengo de que vivamos juntos el fin del mundo.