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Newt Autumn



Nunca olvidaré esa tarde. Tengo mala memoria y puede que pasen muchos años, muchas vidas, pero no lo haré. Aunque quisiera tampoco podría borrar esa escena en la que salí de mi edificio y vi a Newt en la acera de enfrente, recostado a un poste, esperando… Esperándome a mí. No hubiese imaginado que algo así pudiera pasar. 


A María


En mi vida he tenido pocas certezas. Cuando era niño creía en Santa Claus con la devoción que se le tiene a un santo. Supongo que por eso me peleé una vez con un compañero del colegio defendiendo su existencia. Al final del día terminé con un labio hinchado, pero con la satisfacción de defender algo que valía la pena. Creo que eso mismo me pasó con nuestra historia de amor. La defendí del invierno, de la gente e incluso de mí mismo; la  tomé con las manos y la estreché en mis brazos para que no le pasara nada. Es porque te quiero, sí, genuina e intensamente, te quiero. De qué otra manera podría decirte adiós tantas veces, de tantas formas, y continuar sintiéndote conmigo. Te juro que eso me pasa, al igual que el enviarte cartas que quizás nunca llegues a leer, pero de las que espero respuesta. Como esta o como la del 2016. Como la que hice cuando nos conocimos, o seguramente la que haré dentro de 10 años. Así es y será. Para este punto solo quisiera decirte gracias por todo, abrazarte llorando y pelearme con alguien para defender que nuestro romance existirá para siempre.


Cocina


Por lo general la recuerdo como alguien que conocí en una vida pasada. Y quizás sea así, después de todo, han pasado varias reencarnaciones desde que tenía 22 años.


Fuego

 



Solo los valientes decretan y tienen todo el derecho de hacerlo. Decretan verdades, sueños e ideas, por ejemplo, sin importarles nada más en el mundo.Y entonces te das cuenta: nadie tiene más valentía que un tipo que decreta estar enamorado.


Aura María

 


En esa época yo vivía gracias a la literatura. No me refiero a que me hiciera ganar dinero, sino que, al contrario, tenía tan poco que solo lograba sobrellevar la adversidad gracias a ella. Y la literatura, al menos en mi vida, significaba tres cosas: los libros que leía, lo que yo escribía y mi novia. Esta última era increíblemente bonita, pero más que bonita, era inteligente, y aún más que bonita e inteligente, era una buena persona. Ya hoy en día es difícil conseguir alguien que reúna esas tres cualidades, las cuales, sin querer autoflagelarme, yo nunca tuve. Digo, tampoco era un tipo feo, ni me consideraba bruto o malo, pero sin lugar a dudas sí era un poco idiota. De otra forma no se podría explicar que no trabajase, que viviese de arrimado en el apartamento de mi chica sin poner una moneda, que justificase todo con el argumento romántico e ingenuo de que yo era un artista y solo a eso me dedicaría. En mi defensa, y lo veo ahora que ha pasado el tiempo, la razón de esa forma de pensar tan tonta se resumía en que, hasta aquel momento, había leído demasiado y vivido muy poco.


El amor que se quedó


¿Te has puesto a pensar alguna vez qué pasará con el amor que se quedó? Ese que no es cualquier amor, sino uno en particular, el que se siente en las mejillas, en el estómago y en las ganas de viajar juntos. Un amor de verdad, quizás. Qué pasará con él si aún está en las manos y en los ojos, si no se puede ir a ningún otro sitio. Será que se transforma, que se muere o es capaz de continuar en otras vidas.

Me he puesto a pensar en eso, tal vez porque estoy en una edad incierta, sin ser joven, sin ser viejo, y encuentro cosas que se han quedado en el limbo también: sueños compartidos, chistes internos, chats de madrugada. Parecen pertenencias puestas al azar, aunque todas están atadas por un hilo rojo. Y de repente, de la nada llega un recuerdo en el que una conductora baja el vidrio y avisa: “hacen una bonita pareja”. Qué pasará con ese amor y qué pasará con la tristeza de saber que alguna vez fuimos muy felices. 

Destiempo



Nuestro problema fue el tiempo. Ese que a veces parecía ir muy rápido y otras muy lento.  Ese que apuraba situaciones para las que no estábamos preparados y que por eso no disfrutábamos, luego las hacía parte de una memoria acostumbrada a extrañar el pasado. Pero tú fuiste un pasado mejor, no perfecto, lo sé, pero mejor. Una madruga juntos, unas manos tocándose antes de despedirnos, mensajes kamikazes que buscaban estallar en el corazón del otro.  Esas y muchas otras imágenes en las que no suelo pensar para no hacerme daño. Sin embargo, ahí está el tiempo girando para matar nuestros recuerdos. Tú en la gran ciudad, yo en este desierto. Tú cantando bonito, yo intentando explicar con letras lo que no dije cuando debía.

Antón


Salí en la noche, pero no sabía qué horas eran. Mi teléfono se había quedado sin batería y el servicio eléctrico estaba interrumpido desde temprano. Subí 19 pisos por las escaleras, hasta el apartamento en donde vivía mi amiga Antón. Ella me recibió e invitó a pasar, me ofreció vino y nos sentamos en el balcón. Había una bonita vista desde allí y se podían ver las luces del resto de la ciudad a lo lejos.

 

Lana





Junio

Lana me clava sus ojos negros y profundos, unos ojos que parecen islas flotando en un mar de fuego pues ya lleva una hora llorando. Quienes han llorado por un tiempo parecido entenderán que una hora parece un día entero y que en el proceso uno termina extraviado, divagando y en un estado parecido al de los fantasmas. Quizás ella sea uno y yo, en mi torpeza, no me he dado cuenta.

Estamos solos en su cuarto, alejados del mundo, alejados de todo. Aunque para este punto y a pesar de estar sentados uno frente al otro, también nos separa una distancia enorme a los dos. Ninguno dice nada, pero en ese silencio nos entendemos. Jamás he querido a alguien como la quiero a ella, parece tonto, me siento tonto, pero es así. Como una verdad que me recuerda que dentro del desastre tuve suerte y la encontré. Eso, sin embargo, sería bueno contarlo en una historia que comienza, esta es la historia del final.

Esta será la última



Esta noche resucitaron los muertos, yo ya puedo escribirte. Me siento en la capacidad de tomar esto, doblarlo y enviártelo como un avión de papel. Quizás, con suerte, lo leas y me pienses. Quizás, con más suerte, te conmueva de alguna manera. Aunque la verdadera razón de esta nota, más allá de mis caprichos y necedades, sea para decirte lo que antes no pude, lo que me quedó en las manos y en la boca tras el final que tuvimos. 

Un Poema solo para ti


Hice este víde a mi poema Solo para ti, espero que les guste. 

Comenzaré a subir muchos vídeos al canal de YouTube de Café y Arepas, así que si no se han suscrito hagánlo rápido y así no se perderán de nada. 

Espero que les guste:




Solo para ti


Fotografía obra de Jaime Zarate. Fuente Original Flickr

Si pudiese darte algo,

te daría muchos girasoles,

uno por cada mañana que hemos despertado separados.