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El amor que se quedó
¿Te has puesto a pensar alguna vez qué pasará con el amor que se quedó? Ese que no es cualquier amor, sino uno en particular, el que se siente en las mejillas, en el estómago y en las ganas de viajar juntos. Un amor de verdad, quizás. Qué pasará con él si aún está en las manos y en los ojos, si no se puede ir a ningún otro sitio. Será que se transforma, que se muere o es capaz de continuar en otras vidas.
Me he puesto a pensar en eso, tal vez porque estoy en una edad incierta, sin ser joven, sin ser viejo, y encuentro cosas que se han quedado en el limbo también: sueños compartidos, chistes internos, chats de madrugada. Parecen pertenencias puestas al azar, aunque todas están atadas por un hilo rojo. Y de repente, de la nada llega un recuerdo en el que una conductora baja el vidrio y avisa: “hacen una bonita pareja”. Qué pasará con ese amor y qué pasará con la tristeza de saber que alguna vez fuimos muy felices.
Buenas noches
Por amor y desamor
cualquiera puede escribir prosa, cortarla y ya tiene un poema;
eso no es poesía,
pero vaya, eso no es poesía"
Y vuelvo a sentirme bruto y ahora hasta pobre
porque nunca seré capaz de emitir sonetos, décimas ni cantos,
y quedo encayado en la orilla del mar,
varado en el otoño perpetuo de un bosque olvidado,
vacío y perdido en la añoranza.
Con lo peor,
con lo más triste,
con la imposibilidad de escribirte a ti, querida mía, un poema si quiera.
Para hacerte sonrojar, reír, soñar,
para enamorarte un poco más de lo que estuviste ayer.
Es por amor que buscamos escribir y por desamor que lo hacemos mejor.
Qué compleja es la vida del antiartista,
del que quiere y no puede,
del iluso que no logra llegar a las entrañas del universo,
tomar ideas,
convertirlas en las palabras precisas,
organizarlas en versos con estructuras,
y martillar un poema.
Es mi caso, tal vez, quién sabe,
pero por ti, belleza de mis ojos, lo intentaría mil veces.
El extrañarme
Lejos, como ahora.
Una décima antes de salir
Hoy la calle aterra


















