No te acordarás



Mi vida huele a velas aromáticas, a vino y en ocasiones, sobre todo los sábados, a desilución. Es que he vivido tanto y me ha quedado tan poco que es inevitable perderme entre fotos del celular intentando dar con alguna respuesta, con algo de claridad en esta noche tan larga. Un susurro, una caricia, un chiste que se lance al vacío intentando caer en una sonrisa; una palabra que sea la fórmula alquímica para un beso. De esos que extraño y que a veces le doy a la almohada y a mi reloj intentando que vuelva atrás. Lo sé, ya no me queda tan bien decir estas cosas, no tengo 19 años, aunque los parezca, aunque de vez en vez, estando desesperado, vaya a las discotecas y termine buscando en otros cuerpos lo que encontraba en el suyo, ese pedacito de cariño que compartíamos. Pero el reggaetón está terminando, ya no quiero seguir con esto. Mañana despertaré con dolor de cabeza y sabiendo que el invierno se llevó el otoño y esto que escribo.