-A Ti mismo-


Fotografía obra de Génesis Pérez.

-Bueno, no te puedes llegar a quejar si lo que tienes ha sido gracias a Ti mismo, el problema no es el problema, sino ese  Ti mismo que también lo buscó... No, no quería que lloraras, vamos no lo hagas. Si te hace sentir mejor, no todo ha sido tan malo ¿sabes? Date cuenta, por lo menos Ti mismo tuvo libertad y te la regaló. No sufrió de enfermedades vinculadas al miedo o a los domingos que anhelan vivir otras vidas. Te acompañó llevando lentes oscuros de noche para que no te traicionaras al dejar de hacerlo por vergüenza. Ti mismo te dijo que no importaba hacer cosas que los demás no, que el limbo sigue siendo el mismo para quien es diferente. No te dejó cuando estabas solo, cuando ya no querías buscar a nadie y la dinamita que yacía en tu pecho quería detonar. Peor aún, tú deseabas sentir esa explosión, sentir que todos tus martirios se irían al fin porque ibas a estar muerto. Ti mismo no llegó para darle equilibrio a tu mundo, sino más bien para que tú lograras restarte desequilibrio. Te quiso, te prestó atención cuando nadie más sabía de tu existencia, creyó en tus tonterías y rió contigo ante las hambrunas lejanas a las quincenas. Te abrazó cuando te robaron la ilusión de superar lo insuperable. Nunca mintió ante cada uno de tus defectos, te los dijo y fue muy sincero, más de lo que hubieses querido. Ti mismo, ese Snoopy compañero que aparecía a tu lado siempre. Cantó contigo a la medianoche con una botella de ron en la mano porque la chica que querías había decidido buscarse otro. Y ahora estás triste porque ya no está, porque no volverá. Lo que extrañas no es a alguien más , sino a un pasado que ya no es tu presente. Tú eras Ti mismo, y ya no lo volverás a ser jamas. Solo te restará hacerte amigo de tus nuevos Yo, esos que llegarán para suplir el puesto vacío. Acuérdate de Ti mismo, gracias a él eres lo que serás.