-Nadie, ni yo mismo-


Fotografía obra de Alberto Rojas. Fuente Original: Caracas Shots

Algo había cambiado en la ciudad. Lo supe con el primer pedazo de alambre chamuscado con el que me tropecé y que por poco me hizo caer. En la mitad de las calles: un montón de escombros, bolsas rotas regando basura y cauchos ardiendo en hogueras solitarias. Nada era como antes, al menos no como lo recordaba.

-Confesiones sentimentales y kamikazes-


Fotografía obra de Alberto Rojas. Fuente Original: Caracas Shots

No estoy triste

pero sí tengo ganas de estarlo.

Poema de Miguel Otero Silva| Encrucijada (Fragmento)

Muchos de mis amigos saben lo mucho que me gusta Miguel Otero Silva. A este intelectual venezolano, lo considero, más que un modelo a seguir, uno de mis héroes. El siguiente vídeo tiene el fragmento final de su poema "Encrucijada" y es narrado en su propia voz. Espero que les guste:

- Así me gustas-


Fotografía obra de VARL Audiovisual

Te he querido de tantas formas, con todos los matices. Con miedo, con pasión, con el amor de todos los amores. Pero también con figuras inentendibles como la sorpresa, la calma, el espanto. Como las grajeas de todos los sabores, te he querido.  En terrenos emocionales equidistantes entre sí, como la ternura de verte bailar y la rabia de entender que no soy libre pues mi destino está sellado al tuyo. Aun así, seguir deseando estar a tu lado cada mañana de domingo, todas las tardes nostálgicas en las que cae la lluvia.

-23, como Jordan-


Fotografía obra de VARL Audiovisual

Hoy cumplo más años de los que realmente cumplo. Según la cédula son 23, como Jordan, aunque haya nacido viejo, como Benjamín, y aún tenga la misma cara de adolescente y los mismos 57 kilos de siempre. Llego a un punto indefinido, no sé si he logrado mucho o muy poco todavía. Sé que he sido feliz varias veces, también he podido estar tranquilo, tener paz, aprender y buscar lo que he querido. De lo malo no quiero hablar ahora. Los recuerdos me caen encima como hojas secas y yo sigo debajo del árbol. Lo que soy, lo que tengo. Mis amigos, mi familia, mi ciudad y país. Mis despedidas, mis promesas. Mis cafés al alba, mis cigarrillos olvidados. Los post, las acuarelas, los vídeos, las poesías, las actuaciones (en teatro, en cortos), las entrevistas,  los fanzines, las reseñas, los boletines, las notas de prensa; las antologías de un guayanés, las vivencias acumuladas y regulares locuras, los cuadernos que huelen a polvo, el Dante Merino; tanto de eso soy ahora, y aun así todo me parece ajeno. Como si lo hubiese vivido otro, como si todo fuese realidad virtual.