Buenas noches


Quiero dormirme escribiendo
y despertarme en tu cama.
Que en vez del bolígrafo
tenga tu mano en mi mano.
Que la textura del papel
se sustituya por tu piel.
Y que en lugar de letras
solo estén tus lunares.
Quiero dormirme escribiendo
porque creo que es la única forma de tenerte.
O quizás no tenerte,
pero sí encontrarte.
Porque solo necesito eso.
Encontrarte.
Verte, tocarte, olerte.
Y dejar de imaginarte
entre hojas y tinta.
Que estés aquí, conmigo.
Para decirte que te quiero.
Ese sería un bonito sueño
y el mejor poema también.





Z




Nuestro romance fugaz nació en una navidad y no en el verano como suele ocurrirle a tanta gente. Comenzamos siendo amigos, buenos amigos, que se reunían de vez en cuando para discutir sobre las tragedias juveniles de turno. Vivíamos cerca, apenas cruzando una avenida, eso facilitaba que la visitase con frecuencia. Y con tanta frecuencia la vi que terminamos pasándonos de la línea, esa que tantos pasan y hasta borran porque cuando se es joven no se piensa con la cabeza ni con el estómago, se piensa únicamente -y si acaso- con el corazón. 

La claridad de mi luna




La claridad de mi luna es mi quinto libro. Fue escrito en el año 2017 y contiene diversas formas narrativas tales como cuentos, poesía, reflexiones, entre otros.


Fantaso





No he dormido bien últimamente. De hecho, hay noches en las que ni siquiera he podido hacerlo. Yo antes me acostaba temprano, me era difícil quedarme despierto hasta tarde. La verdad es que soy una persona alondra, de esas que funcionan mejor en las mañanas. Todo lo contrario de las personas lechuzas, es decir, las que prefieren las madrugadas y en ellas suelen ser más productivas.

Lana





Junio

Lana me clava sus ojos negros y profundos, unos ojos que parecen islas flotando en un mar de fuego pues ya lleva una hora llorando. Quienes han llorado por un tiempo parecido entenderán que una hora parece un día entero y que en el proceso uno termina extraviado, divagando y en un estado parecido al de los fantasmas. Quizás ella sea uno y yo, en mi torpeza, no me he dado cuenta.

Estamos solos en su cuarto, alejados del mundo, alejados de todo. Aunque para este punto y a pesar de estar sentados uno frente al otro, también nos separa una distancia enorme a los dos. Ninguno dice nada, pero en ese silencio nos entendemos. Jamás he querido a alguien como la quiero a ella, parece tonto, me siento tonto, pero es así. Como una verdad que me recuerda que dentro del desastre tuve suerte y la encontré. Eso, sin embargo, sería bueno contarlo en una historia que comienza, esta es la historia del final.