Micros muy ingenuos- Volumen II


 Fotografía obra de VARL Photography.

«Ese que va por ahí».

Él no intenta ser nada, ni sabio ni ignorante. Por otra parte, también se siente bien con lo que hace, se siente satisfecho. Por tanto no hay arrepentimiento ni mucho menos miedo en cada procedimiento, tampoco en cada resultado. Si acaso estos últimos son buenos o malos, eso no es gran cosa; dicha cuestión no hace que dejen de pertenecerle. Lo último suena un poco egoísta, pero por tal cosa él tampoco se siente intranquilo. Volviendo al tramo inicial de la descripción, él es lo que quiere ser: un mamífero más que solo está de paso por este paisaje.

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-Micros muy ingenuos- Volumen I


Fotografía obra de Alejandro Hernández.

«Lo que me dijo».

Sí te cuento todas mis verdades no es para que las entiendas. Tampoco para que te contagies de su enfermedad. Lo hago por mero capricho y como si fuese un descubrimiento recién. Están las noches de blues que componen algo que va más allá de lo explicable. El susurro de una palabra. La tentación propuesta por esos labios. El sentimiento evidenciado en una acción que aparenta ser simple. Tanto de que hablar. Pero prefiero escucharte, intentar entenderte. Porque así desvinculo por un instante mi atención de todo el universo que se mueve dentro de mi mente.  

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-1825 días de odisea- Segunda parte


Fotografía obra de Celso Emilio Vargas Mariño.

«Inesperado»

-1825 días de odisea- Primera parte


Fotografía obra de Celso Emilio Vargas Mariño.

Para Janmary, por supuesto.
«Rosario»

-Vivencias Acumuladas y Regulares Locuras-


Fotografía obra de VARL Photography.

Estoy acá sentado mientras afuera la noche genera ilusiones.
No importan ya los días dramáticos de tramas saturadas.
Importa la simpleza de este segundo que acaba de ser eterno.
Importa que el verano ya llegó con sus azules tentaciones.

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-Nueva inconsistencia-


Fotografía obra de VARL Photography.

Ya mis misterios se hartan otra vez. Me exigen que los descubra sin entender que soy muy distraído. Me dicen que no olvide que están ahí, que hay cosas que no se ven fácilmente y que aun así nos afectan. Finalmente se cansan y vuelven a dormir. Pero esos misterios deben recordarlo: ahorita no tengo cabeza para grandes enfrentamientos. Todos mis esfuerzos están concentrados en lo que ya he descubierto, y como hasta ahora solo he encontrado pasiones y defectos, tengo mucho trabajo que resolver antes de continuar adelante.

-Recorriéndome sin mapa-


Fotografía obra de VARL Photography.

La melancolía llega sin que por lo menos me dé cuenta y el martirio concebido por el estrés me hace ceder ante un panorama poco alentador. La única pintura que se hace posible solo se puede realizar con oleos blancos y negros porque ya no hay ánimos para otros pigmentos. Es allí, en ese limbo vacío entre el todo y la nada, en donde encuentro el reflejo de cada buen momento desechado y las ganas de huir de esto. No me gusta mucho la depresión, pero hay que aceptar que a veces ésta llega para abrazarnos durante instantes de tristeza corrosiva.

-Va para todos, por todo-


Fotografía obra de Alberto Rojas. Fuente Original: Caracas Shots

Cuando ya se acaban las páginas de este laberinto y justo cuando aparece la luna en este mediodía, no quiero que continúen corriendo las horas sin hacer honor a quien lo merece. Al llegar a este mundo,  ni siquiera reparamos en uno de los componentes que marcarán nuestros días mientras pisemos esta tierra: los seres que nos acompañaran en la travesía. Se trata de saber agradecerles por estar presentes.

-Verdes por siempre-


Fotografía obra de Celso Emilio Vargas Mariño.

-¡Muchacho! Pero tú si estás grande, has crecido mucho- con esa oración me recibió Madame Bea, la mujer que había sido la “ocultista” para dos generaciones en mi familia. Estaba más vieja que cuando vi por última vez,  las canas que cubrían su cabello, antes rubio, así lo delataban. Se alegró al verme aunque al principio ni siquiera me reconoció, hizo que me sentara frente a ella en su pequeño despacho lleno de cosas curiosas y finalmente dijo- Ahora sí, cuéntame ¿En qué puedo ayudarte?

-Vamos a calmarnos-


Fotografía obra de Génesis Pérez 

Se muestra muy fastidioso todo lo problemático, al igual que demasiado patética la depresión que pueda llegarse a poseer. Por eso se debe preferir ser distinto, se debe preferir sonreír y calmar las propias inquietudes. Ésta es otra muestra de que el entorno no hace al Ser sino todo lo contraria. Entonces ya los alrededores cambian, todo se vuelve más bonito. En el caso más común, dicho cambio es generado por eventos sobresalientes que eleven al individuo a la inspiración propia. Deberíamos tener siempre en mente la alegría de vivir y el impulso natural por llegar hasta nuestros sueños. Pero eso es muy improbable, somos humanos y siempre terminaremos por decaer (así sea por poco tiempo) en nuestras aspiraciones. Lo que no debemos olvidar es que, luego de bajar, nosotros mismos debemos subir.