Una gran fiesta


Fotografía obra de VARL Audiovisual

Hoy es un día distinto, a primera vista parecería igual a los anteriores, a los más comunes, pero siento que no es así. Hay algo diferente en los colores de mi cuarto, en el movimiento de las hojas de los árboles afuera de la ventana, en los sonidos de la ciudad que me llegan; algo diferente en ese tipo de detalles. Y me pongo a pensar en qué será, en por qué sería especial este jueves tan jueves, y solo encuentro pistas confusas sobre mí mismo. 


Te lo prometo, humano


Fotografía obra de Alberto Rojas. Fuente Original: Caracas Shots

Este cuento fue publicado
en la versión web de Papel Literario de El Nacional
en Junio del 2016

Al fondo suenan canciones inverosímiles. Se trata de una fiesta más en un apartamento más. El motivo de la reunión también raya en lo común: es la despedida de alguien que pasará a ser emigrante. Otro amigo que se va, algún talento que abrirá las alas en otros cielos. En la despedida estamos los que tenemos ese privilegio de ser llamados “gente cercana”. Con la mamá que de vez en cuando se va a la cocina para secarse lágrimas prófugas; el abuelo que también llegó a esta ciudad yéndose desde otra tierra; los tíos y tías dando consejos a quien partirá. Los hermanos y los primos son los únicos que faltan, ellos ya han partido por el lumbral del aeropuerto internacional con la mente rasgada de incertidumbre, aunque emocionados por la aventura. Tanta gente celebrando la nostalgia de un “nos vemos” indefinido, de un “hasta pronto” que en realidad tardará demasiado. Una escena de teatro que nos acostumbramos a repetir.

Reportaje: Relatos de Acero

Creo que muy pocas veces (quizás ninguna realmente) he mencionado cuál es la carrera que estudio. Pues bien, acá el misterio revelado: curso los últimos semestres de Comunicación Social. En el pensum de mi Universidad, luego del ciclo básico el estudiante opta a dos especializaciones, de esa forma, puedo decir orgullosamente que he concluido la primera de estas, la Concentración de Periodismo. Entonces, ¿soy un periodista? La verdad no lo creo. Algo que sí he dejado claro antes es la necesidad de practicar con disciplina un oficio a fin de ser conocido como alguien que lo represente. La única vertiente del periodismo en la que me he involucrado ampliamente es el periodismo institucional, es decir, su lado más corporativo. Tomando en cuenta esto, culminé exitosamente la Concentración de Periodismo con la aprobación de mi trabajo final el cual se centró (y cómo no) en una de los íconos de mi Ciudad Guayana: La Siderúrgica del Orinoco C.A (Sidor). 

Quise mostrar a las personas de nuestra olvidadiza actualidad, aquellas que no apartan los ayeres por lo vertiginosos de los ahoras, que existió una época distinta de progreso e innovación en la que el sector industrial de Guayana se levantó y colaboró en la formación de una Venezuela mejor. En este proceso, hombres y mujeres dieron su esfuerzo e ingenio para lograr que una empresa como Sidor lograse en la década 1970 metas increíbles. Les presento el reportaje Relatos de Acero, espero que aquellos que se tomen la molestia de leer estas páginas den con verdades desconocidas.


Chega de Saudade | Clara Cover

Clara me regaló esta canción en abril y yo le regalé esta acuarela en mayo. Es una bonita historia.



Poema de Miguel Otero Silva| Encrucijada (Fragmento)

Muchos de mis amigos saben lo mucho que me gusta Miguel Otero Silva. A este intelectual venezolano, lo considero, más que un modelo a seguir, uno de mis héroes. El siguiente vídeo tiene el fragmento final de su poema "Encrucijada" y es narrado en su propia voz. Espero que les guste:

¡Hice un poemario! Mira cómo es:

Poemario: Con los pájaros.

Haciendo corto el cuento, realicé este poemario para participar en un concurso de poesía realizado por los Buscadores de Libros, a quienes agradezco profundamente por una iniciativa tan bonita y por incentivar la literatura en mi ciudad, Puerto Ordaz. Espero que les agrade:


Brokers: un puente hacia el dinero




El ecosistema económico mundial cambia constantemente y en la actualidad las personas comunes le están perdiendo el miedo a nuevas plataformas que permitan invertir en la bolsa.

Pero, ¿cómo hacerlo? Teniendo en cuenta que no todos poseen los conocimientos necesarios, una de las maneras más viables es utilizar brokers como intermediarios.

Hablando sobre libros | Opiniones y recomendaciones

Hice este vídeo para conversar sobre libros que me gustan mucho, entre otros temas relacionados. ¡Feliz día del libro!

Matas de querencias

Este es el segundo fanzine que he hecho. 
En este momento no tengo ganas de decir mucho más al respecto. 
Quizás luego.

Dante Merino, príncipe del quién sabe



Para aquellas personas que no pudieron adquirir la edición impresa, acá está mi libro “Dante Merino, príncipe del quién sabe” en una versión digital. Espero que lo disfruten y muchas gracias por el apoyo y el cariño.

-Vine a hablar de algo-


Fotografía obra de VARL Audiovisual

Yo vine a hablar de algo. Mmm, ¿qué sería? Es confuso, no puedo recordarlo. Ahora mismo son las 18:33, llevo toda la tarde intentando una cuestión que… ¡Ah! Acabo de acordarme, quería decir un pretexto que justificase por qué no había escrito en los últimos meses con la misma constancia que en los años pasados. Pero la verdad creo que no hay muchas razones para inventar, simplemente estaba en modo “ahorro de energía” respecto a esta cuestión de publicar y compartir lo que se se me iba ocurriendo. Vaya, ese parece sincero al menos, todo sea por no llegar al punto de admitir el hecho de que había mandado al carajo, al menos parcialmente, el hábito de escribir. Quería estar sin tantas letras, tantas historias y tanto drama.

Verán, nunca me llamo a mí mismo escritor. La escritura es un oficio y por tanto conlleva disciplina y constancia que sumen a la técnica. Supongo que luego de cinco años de escribir constantemente sigo pensando que en realidad estos elementos no se encuentran presentes en mi quehacer constante. Sí, lo digo cuatro libros después, pero eso no cambia nada. Entonces ¿qué soy? Solo soy un muchacho al que le gusta contar cosas, supongo. Uno que dejó de hacerlo con la frecuencia de antes y que ahora viene acá a dar explicaciones tontas sobre su partida temporal.

Pero es que entiéndanme, las personas que están metidas en el... ¿arte? Mmm, no le llamemos así, mejor digamos esto: las personas que buscan formas de expresarse. Bien, esas personas tienden a sumergirse entre los mares de la intensidad.  Hablan sobre libros, pinturas, películas, música, poesía, ensayos, y qué sé yo. Eso no está nada mal, no me malentiendan ya que, de hecho, son más bien elementos sublimes y que transgreden las barreras entre la imaginación y la realidad siendo canales a dimensiones a las que no podemos llegar fácilmente. Pero qué pasa cuando estás tan metido en la medula de dichas manifestaciones, cuando es así, lo mejor es un descanso.

Y a descansar me fui al menos unos meses. Y aquí me tienen, todo el párrafo anterior es para explicar eso. Me fui a ver comiquitas en la televisión, a hablar con mi mamá, a estudiar para los exámenes, trabajar, hacer mercado, tomar café, reencontrarme con mis amigos y emborracharme, bailar en las fiestas, ver lo contaminada que está mi ciudad, ver nuevos lanzamientos de sneakers, entre otras cosas. Y me siento bien (demasiado bien) de haberlo hecho. Porque no podemos atarnos a ningún hábito hasta el punto de pensar que estamos mal por dejar de hacerlo. Prefiero vivir una vida tranquila, ser un hombre sincero de donde viene la palma.

Ahora estoy aquí otra vez, con la misma laptop en la que escribo desde hace más de 5 años y meditando nuevos escenarios, preguntándome si continuaré escribiendo y si habrá final feliz. Para este punto me conformo con que exista un final por lo menos.

En fin, así comienza este año 2017 para Café y Arepas, un espacio del cual me siento profundamente orgulloso. Una última cosa: en febrero será el aniversario número 5 de este sitio web en el que, precisamente, se desayunan letras. Eso, amigos míos, es algo increíble.